
(LA INOCENCIA RESPLANDECE)
El niño llevaba estrellas,
las llevaba de verdad
en su bolsillo.
El niño hablaba con la luna,
hablaba de verdad
con la luna.
El niño viajaba por el cielo,
viajaba de verdad
por el cielo.
Nadie creía al niño
cuando elevaba las manos
hacia arriba
y después corría
con la cara manchada
de polvo estelar.
Pero yo si sabía que el niño
transportaba
las estrellas
la luna,
el firmamento entero,
en su bolsillo.
Yo también lo sabía
porque a su edad
había robado esa estrella
que aún ilumina
mi corazón.
A MI NIETO JAVIER





