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domingo, 13 de marzo de 2011

EL HOTEL DE PARÍS




(la pesadilla con íncubo es azul relámpago)


Tras el dolor punzante
chorrea la sangre por el brazo,
viscosa, espesa,repugnante.
Ni la luz se enciende,
tras vano tentativo de orientarme,
de reconocer el lugar.

!Ah si, París!
Recuerdo vagamente
el hotel laberíntico
de interminables pasillos,
los titubeantes pasos perdidos,
derecha, izquierda,delante y atrás.

Rincones misteriosos
entre números y flechas,
indicaciones contradictorias,
clientes fantasmagóricos
buscando angustiados
la inexistentes puertas.


Imagino ratas corriendo
perdidas, grises y rápidas,
serpientes reptar por el número 345
y la siniestra carcajada del 344,
al encontrar la cerradura.

Delante de mi , erguido, el general
que me quiere condecorar
con una rara medalla,
pero no alcanza por el perro
que desde mi hombro le ladra.

Corro por los pasillos,
detrás, la rata, el perro y el general,
veloz con en su mano la medalla,
la 335, la 384, la 325, la 340,
la luz del alba entra por la ventana.

Investigo, ansiosa, la herida,
en la media luz de la mañana,
busco la sangre en la sábana,
veo solo una cabellera revuelta,
en el espejo, mi cara cenicienta.

No está la herida, ni el perro,
ni la rata, ni el general
solo zapatos, ropa desordenada,
un par de mapas
y la evidencia de estar en París.
!Ah si, el hotel de París!

sábado, 20 de febrero de 2010

INSOMNIO



(EL INSOMNIO ES AZUL RELÁMPAGO)


Veo en el agua de la orilla verde
transparentarse mis pies desnudos
mientras corro para alcanzar el autobús
que marcha raudo entre las olas.


Tú estás a mi lado,amor mío.


Y yo sujeto con fuerza las recetas
para ir a la farmacia
cuya luz verde parpadeante
veo relucir en medio del bosque.


Tú estás a mi lado,amor mío.


Y corremos con el paraguas abierto
por la calle adoquinada
que acaba en el parque del Retiro
donde juego con mis amigas de infancia.


Y tú estás a mi lado, amor mío.


Ahí estamos esperando que llegue,
para ir a la universidad,el viejo tranvía
aunque de repente llueve tanto
que todos salimos corriendo
de la playa con la toalla y la sombrilla.


Y tú estás a mi lado,amor mío.


Giro y regiro entre las sábanas
porque no recuerdo nada
en el examen de filología
delante de mi la página blanca.


Y tú estás a mi lado,amor mío.


Debo cambiar los zapatos
mañana en el centro comercial
pienso mientras ascendemos la montaña
con copos de nieve sobre la cabeza
que recibimos con alegría.


Y tú estás a mi lado, amor mío.


Aparcamos el coche en la calle de detrás
mientras el inmisericorde sol de agosto
nos abrasa en la cola del autobús
que pasa entre las olas del mar.


Y tú estás a mi lado, amor mío.


Se hace alba en la soledad fría ,
pienso caminando entre las hojas marchitas
los dos entre la niebla otoñal.
Amanece aunque la luz es crepuscular.


Termina otra noche insomne
y tú sigues sin existir,amor mio,
nada más que en mi imaginación.
Mis párpados enrojecidos miran
una habitación que parece normal.

martes, 20 de octubre de 2009

PESADILLA CLAUSTROFÓBICA



(LAS PESADILLAS SON AZUL RELÁMPAGO)


La estancia es hermética,
silente,oscura,mefítica,
hiede a moho, a viejo,a cosa muerta,
me desplazo en la negrura tropezando.
Toco cosas apiladas,polvorientas,
diríase al tacto libros,álbumes,
periódicos y revistas.
Polvo,calor,ahogo,claustrofobia.
La angustia en la garganta,
los dedos corren por las paredes lisas
como arañas desorientadas
y de repente una puerta
un picaporte girado con ansia.


Detrás,otro habitáculo cerrado
inmerso en la semipenumbra,
a lo largo de los muros , altos armarios,
en uno abro un chirriante cajón,
entre infinidad de juguetes rotos
encuentro mi muñeca preferida,
tuerta,sucia, despeinada y desnuda
igual que mi mórbido osito azul
áspero,grisáceo,despeluchado.
Mientras las lágrimas me inundan
grito y grito pero no se oye alguna voz.
Lloro en seco y no emito ningún sonido.


Corro hacia una puerta diminuta,
como de casa de muñecas,
que atravieso a duras penas
tumbada en el suelo y usando los codos.
Detrás aparece un enorme salón
tan largo que no se le ve el final
repleto de muebles lacados
y altos espejos venecianos
que reproducen mi imagen de niña,
pequeña y aterrorizada,
una y otra vez en secuencia infinita.


Intento correr las ajadas cortinas
de los intuidos ventanales,
al abrirlas me topo con un muro
y huyo pisando mis juguetes de infancia,
trozos de espejo roto,zapatos viejos,
fotografías,cromos,cuentos de hadas,
el sombrero del colegio y el pizarrín.
Y ni una brizna de aire.
Ni un ruido humano.
Solo el crujido del parquet.


Una escalera que baja toda blanca,
una luz diurna que me deslumbra,
una esperanza sutil de respirar.
Escalones y más escalones,
el ruido ensordecedor del corazón,
que escapa hacia la libertad,
y al final una playa solitaria.
Un mar azul resplandeciente,
velas blancas y aves marinas.

No me despeina el viento.
No huele a yodo.
No se mueven las olas.
No graznan las gaviotas.
Grito sin ruido.
Lloro sin lágrimas.
Es una pared pintada.

martes, 6 de octubre de 2009

EL SACO LLENO



(LOS SUEÑOS TIENEN EL COLOR AZUL DEL RELÁMPAGO)



Cuando salí llevaba el saco lleno,
pero no me pesaba.
Estaba saliendo el sol,
sentía su calor en mi cara.


De vez en cuando,
aunque no veía como,
algo se caía del saco.
Y yo gritaba de dolor
y me desesperaba.


Aferraba el saco
como para protegerlo,
aunque los seres raros
que me perseguían
se reían sin parar.


Se reían,se reían,
y caía otra cosa
que ellos escondían
mientras se iba nublando el sol.


Yo lloraba a gritos
y los ecos de los gritos
resonaban con espantoso ruido
pero nadie me oía
y ya no había sol.


Como ya casi no pesaba el saco
lo apretaba contra mi cuerpo
mirando alrededor.
Llovía a torrentes,
caminaba en un barrizal.


Apretaba mi saco
que ya no pesaba nada.
Llovía y llovía
y sentía la respiración fétida
de los que me seguían.


Reían y reían
mientras yo lloraba a gritos
con desesperación.
Me arrebatan el saco
y corrían y corrían
sin dejar de reír.


Llovía y llovía
y con el barrizal hasta la rodilla,
las risas ya lejanas,
con las manos ya vacías
quedaba solo la lluvia
sobre mi cabeza.
La lluvia y la desesperación.